
Como sabemos, los que ya tenemos que hacer el super por nosotros mismos, que el peor error que uno puede hacer, tanto por la lonja como por el bolsillos, es ir con hambre. Amí me ocurrió porque sólo así me obligué a ir a rellenar mi refri que puede pasar con cocas light y pan árabe por semanas...
Fui al superama (que vaya qué caro es, pero tan cerca de mi casa) y como soy una olvidadiza paso por cada pasillo viendo todo a ver si me acuerdo de algo que necesito (no es tan efectivo como llevar una lista, pero luego se me olvida también la lista)... galletas: de animalitos, marías, para diabéticos (no suenan mal pero ...NO), unas gringas (que se ven buenísimas) con macadamia, de chocolate, de esto y del otro...No too expensive, que las príncipe, que las que tienen malvavisco y llegamos a las clásicas favoritas de muchos...Oreo y Chips Ahoy! Futsss. Pero...Los paquetes son muy grandes y odio cuando pierden su frescura y pienso en todos los niños de Darfur cuando las tiro a la basura. Pero que encuentro este pequeño bote, con minúsculas porciones de sabor y felicidad. Son los Mini Oreos (no me pagaron por hacer este anuncio, pero no estaría mal ... anyone interested?) Tienen el tamaño perfecto, son peligrosamente perfectas, de hecho. Ayer abrí un bote y le di bajín más de la mitad, lo meti a mi bolsa y paseó conmigo toda la tarde y hoy me lo traje a la oficina para compartir mi felicidad con mis compañeras de trabajo.
Los invito. Cuénten sus experiencias. Saben buenas con leche bien fría y en el peor de los casos con café.