
Esa tarde no llovía cómo hoy. Me armé de valor después de darle otras buenas mordidas al panettone y salí por primera vez en mi bici. Valió absoutamente la pena traerla. ¡¿Pero cómo iba a dejarla?!
"¿Qué te vas a llevar?", la pregunta común. "Los gatos, mi bici, la compu y ropa", mi obvia respuesta.
Los gatos no llegaron conmigo,(motivode drama absoluto y catapula a la extrañación pelúcheda) pero llegarán con B.TIENEN QUE LLEGAR CON B.
Me sorpendió sentir que no había tanta presión de los autos hacia mí, y vaya... ¿Qué puedo decir? Las subiditas es supersabrosas.
Fue un milagro que no me cayera en el parque o que no me entrara un bicho por la boca. Pero tengo que afirmar que ese parque es lo más chingón. Me recordó a todos los parque que he conocido y que me han encantado.
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